Las cartas de este blog cuentan una historia. Para comenzarla, debes dirigirte a la primera entrada.

Páginas

miércoles, 29 de abril de 2015

Londres, 10 de agosto de 1919

Querido Michael,

Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que hablamos, amigo mío. Espero que todo vaya bien por Detroit. Supongo que la señorita Gavrílova te dio la noticia: estoy prometido. Como te imaginarás, no ha sido un amor a primera vista. Pero la situación es la que es y la familia de Grace, mi prometida, es buena gente, así que no pude negarme. Ella es encantadora e inteligente, aunque nunca será como mi Elizabeth, a la que echo mucho de menos. Michael, no sé si volveré a tener noticias de ella. Confío en que se encuentre bien y sea feliz. Mis padres no lo dicen, pero Grace les agrada más. Sin embargo, me duele que en el fondo todo sea por los intereses de nuestro matrimonio. Y perdóname, no era mi intención hablar de los detalles tristes. 

La boda parece que ha alegrado a todo el mundo. Grace y su madre se están ocupando de la mayor parte de la organización. No sé cuando se llevará a cabo, pero ten por seguro que estás invitado. Espero que el trabajo te permita venir. Thomas y Hugh están encantados con la idea de organizar una reunión de las suyas antes de la boda. Y mi hermano Rupert no hace otra cosa que animarlos. ¿Puedes creerlo? El soso de Rupert aliado con Thomas y Hugh... Sin duda, una muestra más de lo que han cambiado las cosas por aquí.

Qué ganas tengo de saber de ti. El único amigo sensato que tengo y vive al otro lado del Atlántico. Saluda a la señorita Gavrílova de mi parte. Fue un placer conocerla y poder ayudarla. Cuídala, Michael, y cuídate tú.

Tu amigo,

martes, 28 de abril de 2015

Detroit, 2 de agosto de 1919

Katenka, hermana mía,

Ni siquiera sé si te llegará esta carta, cuándo o cómo.
Espero que tú y nuestros padres estéis bien, a pesar de las noticias que llegan.
Yo estoy bien, he conseguido llegar a Estados Unidos, a pesar de que el viaje fue difícil y ha durado casi dos años. Tuve que viajar por el norte, de Moscú al Báltico, por el mar del Norte hasta Inglaterra. La ruta continental era imposible, demasiado peligro y desolación. Mi camino no fue tan tortuoso, pero el horror de la guerra se deja notar en todas partes y como enfermera, me sentía obligada a ayudar donde pudiera, de ahí la demora.

Si el destino no hubiera puesto a mi buen amigo Atticus en mi camino, no sé cómo lo habría conseguido. Con sus contactos me facilitó las visas, me acogió en su casa un mes hasta que pude embarcar a Nueva York (ahí conocí a su prometida, Grace, una criatura encantadora) y me recomendó a su amigo, el dr. Sterling, con el que ahora trabajo en la ciudad de Detroit y que me ayudó a encontrar un pequeño y acogedor piso.

La ciudad me recuerda un poco a nuestro Volgogrado, también hay muchísimas fábricas y es muy bulliciosa, pero como está al norte del país, al lado de los Grandes Lagos (sí, se llaman así: estos americanos son tan ostentosos...), es fría y húmeda, como cuando vivíamos en Kazán con el tío Ilya.
Espero que esté bien, siempre fue un poco excéntrico, pero nos hacía reír tanto...
Seguro que está encantado con las nuevas ideas revolucionarias, a pesar del alto precio pagado por ambos bandos...

Soy ejemplo de ello y tú, Katenka, lo sabes mejor que nadie: a pesar de la inmensidad de nuestra patria, siempre tuve el anhelo de volar fuera. Ya de pequeña me quedé con en apodo de Varuschka, extranjera, pero lo llevo con orgullo y lo siento tan mío como el mío propio.
Por eso no podía quedarme, mis ideas y afinidad por países como Inglaterra o Estados Unidos eran un peligro para mí misma y para vosotros frente a las de este nuevo orden.

Cuidad unos de otros y acordáos de mí como yo me acuerdo de vosotros.

Os quiere, Alina Gavrílova 
(vuestra Varuschka)
Londres, 16 de julio de 1919

Querido Roderick,

Recibir tu carta ha sido lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo. Aunque, debo confesarte que, después de tanto tiempo, no esperaba volver a recibir noticias tuyas. Ya me temía lo peor. ¡Oh, Dios mío Roderich! Llegué a pensar que... no me atrevo ni a escribirlo, solo de volver a pensarlo se me revuelve todo.

Roderick, nunca he dejado de quererte, ni de pensar en ti. Todos y cada uno de los días en que hemos estado separados. Pero me temo que finalmente me dejé vencer. He guardado en secreto el colgante que me regalaste y cada noche, antes de irme a dormir lo he contemplado para recordar lo más grande que he sentido nunca por nadie. Lo hice hasta la noche en que mis padres anunciaron mi compromiso con Atticus. Roderick, contarte esto es muy difícil para mí. Pero debes saber que lo nuestro no puede ser. Mi familia se quedó muy trastocada con la guerra y mi padre creyó oportuno que lo mejor era casarme con algún noble muchacho con posibles para ayudar a levantar de nuevo la empresa de mi familia.

Roderick, te amo. Nunca amaré a otro como a ti. Pero Atticus es bueno conmigo y es el único capaz de ayudarnos y cuando pensé que tú habías muerto... terminé aceptando.

Solo te pido que seas feliz. Que encuentres una muchacha que te respete siempre, hasta en los peores casos. Yo no he sido capaz y aunque sé que me guardarás rencor, deseo que algún día puedas perdonarme.

Atentamente,


domingo, 26 de abril de 2015

Alemania, 30 de junio de 1919

Querida Grace,

Las noticias de esta semana son estupendas: por fin se ha firmado el Tratado de Versalles. Dentro de poco podremos vernos de nuevo. Después de tanto tiempo estoy deseando volver a abrazarte. No ha podido separarnos una guerra, ni lo hará nada. Nuestro secreto sigue a salvo. Mis padres han intentado casarme con la hija de los Niemann, no quise ser descortés con ella, pero por supuesto que rechacé la unión. Grace, es una muchacha encantadora y estoy seguro que de no haber estado enamorado de ti hubiese aceptado, pero contigo ninguna puede compararse. Qué difíciles han sido estos años, Dios mío, pero por fin la ansiada paz ha llegado.
Estoy seguro de que a ti también te han impuesto matrimonio con alguien de buena familia, pero sé que has respetado nuestra promesa. 

¿Qué dirá la gente? La única hija de una de las familias más importantes de Inglaterra enamorada de un alemán... Siento la tesitura en la que te encuentras por mí, pero sé que nuestro amor es fuerte y lo venceremos.

Sé que recibirás esta carta pasadas varias semanas, pero quiero que sea la primera que leas. 
Estoy ansioso por saber de ti.

Siempre tuyo,