Las cartas de este blog cuentan una historia. Para comenzarla, debes dirigirte a la primera entrada.

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martes, 28 de abril de 2015

Londres, 16 de julio de 1919

Querido Roderick,

Recibir tu carta ha sido lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo. Aunque, debo confesarte que, después de tanto tiempo, no esperaba volver a recibir noticias tuyas. Ya me temía lo peor. ¡Oh, Dios mío Roderich! Llegué a pensar que... no me atrevo ni a escribirlo, solo de volver a pensarlo se me revuelve todo.

Roderick, nunca he dejado de quererte, ni de pensar en ti. Todos y cada uno de los días en que hemos estado separados. Pero me temo que finalmente me dejé vencer. He guardado en secreto el colgante que me regalaste y cada noche, antes de irme a dormir lo he contemplado para recordar lo más grande que he sentido nunca por nadie. Lo hice hasta la noche en que mis padres anunciaron mi compromiso con Atticus. Roderick, contarte esto es muy difícil para mí. Pero debes saber que lo nuestro no puede ser. Mi familia se quedó muy trastocada con la guerra y mi padre creyó oportuno que lo mejor era casarme con algún noble muchacho con posibles para ayudar a levantar de nuevo la empresa de mi familia.

Roderick, te amo. Nunca amaré a otro como a ti. Pero Atticus es bueno conmigo y es el único capaz de ayudarnos y cuando pensé que tú habías muerto... terminé aceptando.

Solo te pido que seas feliz. Que encuentres una muchacha que te respete siempre, hasta en los peores casos. Yo no he sido capaz y aunque sé que me guardarás rencor, deseo que algún día puedas perdonarme.

Atentamente,


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