Las cartas de este blog cuentan una historia. Para comenzarla, debes dirigirte a la primera entrada.

Páginas

sábado, 4 de julio de 2015

Londres, 4 de octubre de 1919

Querido Roderick,
Quizá ni siquiera llegues a leer esta carta, porque entendería que al ver el remite la rompieras sin tan siquiera abrirla. Aunque tengo esperanza en que la leas. Siento si esta carta puede causarte dolor, pero han llegado a mí noticias tan horribles sobre lo que está sucediendo en Alemania, hambrunas, mucha pobreza y enfermedades... supongo que ser los perdedores de una guerra pasa demasiada factura. 

Así que, tras pensarlo mucho, me animé a escribirte. Tenía miedo de que hubieras caído enfermo o de que estés pasando necesidades. Roderick, sé que el dolor que te causé es imperdonable, pero créeme cuando te digo que solo quiero lo mejor para ti, que puedas seguir adelante y, sobre todo, que nada malo te ocurra. 

Entendería que no me contestaras, pero te lo rogaría. Me bastaría un simple telegrama en el que dijeras que estás bien. 

Sin pretender molestarte más, atentamente, Grace

viernes, 22 de mayo de 2015

York, 1 de octubre de 1919

Estimado Michael,

Intuyo por la fecha de envío que tu carta ha tardado en llegar más de lo normal. En otras circunstancias partiría de inmediato a París para comprobar el estado de tu amigo Paul, pero me es imposible. Actualmente, me encuentro en York por cuestión de negocios y en unos días vuelvo a Londres para ayudar a Grace con la boda. Ayer recibí una carta de ella y la noté abrumada por la situación. Supongo que lo entenderás.

De todas formas, conozco a alguien de confianza en París. Nada más recibir tu carta le he enviado un telegrama urgente para que visitase a tu amigo en mi lugar. Su respuesta ha sido positiva. Paul no te mintió, está recuperándose. En el inmueble donde se encuentra vive una enfermera que le prestó su ayuda y le extrajo la bala. Solo una cicatriz le recordará el suceso. Supongo que esta información tardará en llegar a ti, pero al menos podrás dejar de preocuparte, querido amigo.

Sobre Alina... no me sorprenden tus sentimientos por ella. Es una gran mujer que ha pasado por mucho para llegar hasta allí. No creo que deje atrás lo que ha conseguido por confesarle lo que sientes. En estos tiempos no es fácil ser feliz. No dejes pasar la oportunidad de serlo. Si vienes en Navidad, lo cual me alegría mucho, espero que lo hagas acompañado.

Tu amigo,
York, 30 de septiembre de 1919

Querida Grace,

Siento mucho que se haya alargado el viaje. Me encantaría volver ya mismo, sabes que odio estas reuniones. Más incluso cuando es Rupert el que debería estar aquí. De todas formas, he llegado a un acuerdo con el proveedor que facilitará las cosas en el negocio. Espero que mi padre esté conforme.

Y no lamentes en absoluto haberme escrito. Tus palabras me han iluminado un día que estaba siendo de lo más tedioso. Me alegra saber que contáis con la ayuda de mi madre. Si alguien sabe sobre bodas, es ella. Ser la pequeña de seis hermanas creo que ha tenido algo que ver. ¿Has hablado con la hermana de Thomas? La mayoría de las jóvenes inglesas de nuestro círculo siempre le pide consejo para realizar eventos. Tan pronto como regrese os ayudaré en lo que buenamente pueda y sepa. Sé paciente, queda tiempo para encargarse de todo.

He estado pensando en el viaje de luna de miel y me he dado cuenta de que no hemos hablado acerca de ello. Podríamos viajar por nuestro país o ir a París, ¿qué te parece? Incluso podríamos visitar a Michael y Alina en Detroit. Quizás sea un poco complicado, pero si tú me dices que sí, haré todo lo que esté en mi mano para hacerlo posible. Piénsalo y cuando vuelva a Londres me das tu opinión.


jueves, 21 de mayo de 2015

Detroit, 22 de septiembre de 1919


Querida Grace,

En verdad me sorprendió tu carta, pero tú me trataste tan bien cuando tuve que quedarme en Londres, como si fuera parte de la familia, que me encantaría poder llamarte amiga.
Además, la deuda que tengo con Atticus es grande y lo aprecio tanto que no puedo desearle más que lo mejor, igual que a ti.

Desde la primera vez que vi a Atticus en las conferencias de Moscú, noté lo reservado que era, incluso demasiado frío a veces.
Pero conforme lo fui conociendo mejor y tomamos confianza descubrí el buen corazón que yo ya sospechaba que tenía, sólo que no creo que sepa cómo mostrarlo y tal vez no se atreva, quizás por experiencias pasadas.

No estoy muy versada en estos temas, si te soy sincera creo que nunca me he enamorado. Pero en cualquier caso, no creo que sea algo tan sencillo como para pasar de un día a otro. Y menos siendo un matrimonio de conveniencia... 
Aunque por lo poco que pude ver de ti y con lo que conozco a Atticus, te puedo decir que es cuestión de tiempo. Con lo encantadora que eres y lo sinceramente que te preocupas por él, no tardará en darse cuenta de lo que ha encontrado, aunque quizás le cueste exteriorizarlo. No desesperes, que todo llegará.

Seguro que todo eso ya lo sabías tú, lamento no poder ser de más ayuda, pero quiero que sepas que a pesar de ello, puedes contar conmigo para lo que necesites.

Tu amiga,


P.D: sé que Atticus siente una debilidad secreta por las pipas de tabaco hermosas, quizás sería una buena idea para un regalo.



Londres, 4 de septiembre de 1919

Roderick, amigo mío,

Me apena mucho esto que me cuentas. Esta maldita guerra... Mentiría si dijese que ese compromiso es fácil de romper. Hablo desde la experiencia, pues yo también estoy prometido. Ha sido un matrimonio concertado por mis padres y una de las familias más influyentes de la sociedad londinense. Ya conoces la ambición de mi padre. Pero no me puedo quejar, ella es tan inteligente y educada. Y, por qué no decirlo, muy hermosa. Algún día la conocerás.

Somos amigos desde hace mucho, como bien afirmas, así que sabrás que intentaré hacerla feliz pese a las circunstancias. No merece otra cosa y nunca podría culparla de no ser Elisabeth. Me duele cada vez que pienso en ella, aun así lo hago a menudo. Desconozco su paradero y si se encuentra bien. Desde luego, no es porque no haya intentado encontrarla a través de mis contactos. Y, aunque no pierdo la esperanza, no puedo dedicar todo mi tiempo a su búsqueda, sobre todo, por respeto a mi prometida.

No puedo finalizar esta carta sin decirte que entiendo que no me digas el nombre de la joven inglesa de la que estás enamorado, pero sabes que puedes confiar en mí. Tal vez mi futura esposa la conozca. Si fuese así podría conocer más detalles sobre el compromiso y la situación. Me gustaría tanto ayudarte, Roderick. Insisto, háblame más de ella. Se lo comunicaré a mi prometida, seguro que está encantada de ayudar. Por cierto, qué despiste el mío. Grace, mi prometida se llama Grace.



Tu amigo, con distancia o sin ella,

martes, 19 de mayo de 2015

Londres, 26 de septiembre de 1919
Querida Alina,

Supongo que te sorprenderá recibir esta carta. Nunca hemos sido grandes amigas. Es más, nunca hemos sido amigas. Pero Atticus te estima mucho y siempre habla de tu discrección y buen hacer. Quizá por ello, me inspires confianza. Espero que no te importune lo que te voy a contar, pero creo que eres la única en quien puedo confiar ahora mismo. Mis amigas, por llamarlas de alguna manera, nunca me han entendido. Han sido niñas bien - por otra parte, como yo, no lo negaré-, hijas de los amigos de mis padres. Aunque siempre he pensado que teníamos demasiadas diferencias. Ellas aceptaron su papel de mujeres, de chicas criadas para casarse con quien su padre creyera conveniente. Pero yo "siempre he tenido un punto de rebeldía", como diría mi madre. Verás, no entraré en muchos detalles porque sé que te pondría en un compromiso. Pero antes de Atticus hubo otro hombre, del que pensé que nunca podría olvidarme. Pero entonces llegó Atticus. Sé que él no me ama. Esas cosas una mujer las nota. Y, admito que yo al principio no podía verle más que como el "ricachón" que mi padre había escogido para salvarnos. Sin embargo, poco a poco he ido conociéndole y creo que podría llegar a quererle. Ya siento una fuerte atracción. Me dí cuenta ayer mientras le escribía y solo pensaba en pedirle que volviera pronto... 

Alina, no quiero ponerte en un apuro. Pero habéis sido grandes amigos, he pensado que, tal vez, si consiguiera complacerle, llegar a él... Es una persona muy reservada, tú lo sabes. Me gustaría que me ayudaras, que me aconsejaras para poder hacer más fácil nuestra futura convivencia, que no deja de ser demasiado fría cuando podemos pasar algún rato juntos.

Lo siento, siento si te he molestado. Ruego que me perdones si así ha sido. No sabía a quién pedir consejo y pensé que eras la persona más oportuna. ¡Qué tonta!

De paso, me encantaría que nos contaras sobre ti, si estás bien. Atticus dice que últimamente no os escribís demasiado. 

Debo dejarte. Gracias por todo. 

Atentamente, Grace
Londres, 26 de septiembre de 1919
Querido Atticus,

Sé que tu viaje por York se ha tenido que alargar, porque finalmente se han complicado las cosas con ese proveedor de tu padre. Pero estoy muy deseosa de que regreses a Londres. Soy consciente de que es tarea de la novia y su familia organizar la boda. Sin embargo, hay muchos detalles que me encantaría poder consultar contigo. Tu madre está siendo encantadora, nos ayuda mucho, pero desearía que fueras tú quien tomara ciertas decisiones. No me malinterpretes, no es que ella lo haga mal... 
¡Ay, Atticus! Lamento escribirte para molestarte con tonterías de una novia nerviosa. Creo que me estoy ahogando en un vaso de agua, pero todo sería tan fácil si estuvieras aquí. Siempre creas esa paz cuando estás cerca... Nunca pensé que podría...

Cielo, debo dejarte. He quedado con tu madre para ir a la oficina de Correos y después mirar algunas telas. Ya ves que lo he dejado para el último minuto, tan desastre como siempre. No te preocupes, estoy bien, no me hagas caso. Cuídate y vuelve pronto.

Con cariño, Grace


lunes, 18 de mayo de 2015

Volgogrado, 25 de septiembre de 1919

Nuestra pequeña Varuschka,

Hemos esperado tanto tiempo noticias tuyas. Qué difícil ha sido ver pasar los días sin saber cómo y dónde estabas. ¡Qué alegría que estés sana y salva! Aunque sea tan lejos. Mamá, papá y yo nos alegramos de que hayas encontrado amigos como ese inglés del que hablas, su prometida o el doctor con el que trabajas. A pesar de todo, queda gente buena en el mundo y es un consuelo.

La situación aquí es complicada. Supongo que estarás informada sobre la guerra civil y el papel tan importante que ha tenido nuestra ciudad. Así que, me ahorraré detalles porque no quiero que esta carta sea triste. Sólo puedo decir que, afortunadamente, en casa estamos todos bien. Por supuesto, el ambiente de la ciudad es más frío y gris que de costumbre, pero confío en que con el tiempo será diferente.

Me alegra que hayas mencionado al tío Ilya. Hace muy poco, tuvimos noticias desde Kazán. Imaginaste bien al pensar que está encantando. En su carta, nos contaba que está bien, que no quiere que nos preocupemos. "Todo irá bien ahora", decía. También hablaba de hacernos una visita, pero no nos hacemos muchas ilusiones porque las cosas todavía son difíciles.

Alina, nuestra Varushcka, estamos muy felices y orgullos de ti, de que hayas conseguido lo que querías. ¡Qué gran enfermera debes ser! Ojalá pudiéramos viajar para verte, pero sabes como yo que, aunque fuese fácil, nuestros padres están mayores y éste, con un nuevo orden o sin él, es su hogar.

Te deseamos la mayor de las suertes y esperamos saber de ti pronto. 

No te olvidamos y te queremos, 
Katenka, mamá y papá

martes, 12 de mayo de 2015

Estados Unidos 7 de septiembre de 1919                  
A mi buen amigo Atticus,

Te estoy agradecido por haberme recomendado a Alina Gavrílova, es muy buena trabajadora y una chica muy hermosa, de no ser por la diferencia de edad le pediría su mano.

Me siento atraído por sus profundos ojos azules rodeados de sombras oscuras y vagamente violáceas, con sus grandes labios pálidos y su afilada y elegante nariz de ave. Lo más hermoso de ella, son sus ojos, los iris color azul turquesa circundados de una fina línea negra, las gruesas pestañas rizadas, los párpados ligeramente hinchados. Cuando sonríe, uno o dos dientes se muestran entre sus labios, son nimias imperfecciones pero me gustan. Incluso su perfume barato, que no llega a ser muy empalagoso, quizás porque es más agua que fragancia de flores, también me gusta.

Sólo a ti puedo confiarte mi secreto, porque a ella no puedo confesarle mi atracción, porque de hacerlo, podría asustarla y tal vez provocaría su marcha, y como te dije antes, es una excelente trabajadora. Pero el motivo de esta misiva no es para contarte mi atracción por Alina, te escribo para pedirte ayuda. La cuestión es, no sé por donde empezar, verás, mi amigo Paul Fontiadenau se encuentra herido en París y aunque sacase un billete para Francia no sé si llegaría a tiempo. Conociendo a Paul, aunque me diga por telegrama que su herida no es grave, no puedo fiarme de su palabra. Quería pedirte que fueses tú por mí a París a verle para informarme. Te enviaré todo el dinero que me pidas, su domicilio se encuentra en Rue Lepic no recuerdo el número, pero sé que su portal está a tres del Boulevard de Clichy, lugar donde está el famoso Moulin Rouge.

Para facilitarte más información creo que la herida de Paul es de bala y de no extraérsela, ya que dudo que haya ido algún médico, podría morir, es por esto la urgencia de mi carta.

Espero tener pronto noticias tuyas y cuéntame por favor si has podido ir a ver a Paul. Espero ir estas Navidades a Inglaterra para verte.
                                            Te mando un fuerte abrazo mi buen amigo Atticus.
                                                                                         Michael Sterling
Alemania, 6 de agosto de 1919

Estimado Atticus,

Hace unos días recibí la peor noticia que puede recibirse. Antes de partir a Alemania para luchar en esta desgraciada guerra que por fin ha terminado, te conté que tenía un idilio con una joven inglesa. No te desvelaré quién es... No podría perjudicarla de esa manera. Su familia de ha dado la mano a un muchacho de buena familia. Qué esperaba, ¿que la prometieran con un odioso alemán?

Lo que más me duele es que sé de quién se trata, Atticus... Mi estimado Atticus...

Pero cuéntame de ti. ¿Qué fue de Elisabeth?

Tus noticias me confirmarán algunas cosas. Espero que esta guerra no te haya tratado muy mal y que puedas hacer feliz a la mujer con la que te prometas. Sé que será así. Confío en ti.

Somos amigos desde... ¿hace cuánto? Siempre nos lo hemos contado todo. Siempre hemos confiado el uno en el otro. Que la distancia, las circunstancias y una guerra de por medio no cambien las cosas.

Brindo por una amistad sincera,
Alemania, 5 de agosto de 1919

Mi estimada Grace,

Tu noticia... tu noticia ha destrozado mi corazón. Llevo días bebiendo, buscando fuerzas para darte una respuesta, pero mis fuerzas se han agotado. Y ahora sé de dónde he sacado fuerzas durante estos años tan duros: de pensar que al final nos reencontraríamos. 

No te culpo, Grace. Por supuesto que no, qué clase de persona sería si lo hiciese... Sé que era lo que debías hacer y en el fondo de mi corazón siempre estuvo ahí esa posibilidad, aunque no quisiese pensar en ello. Mereces lo mejor y me alegro de que tu prometido te trate bien. Ahora sólo quiero que seas feliz y ese es mi único alivio porque sé que formarás una bonita familia.

No te mentiré, escribir estas palabras me está costando mucho. Como si me fuesen arrancando pedacitos de mi corazón. 

Supongo que esto es una despedida. No quiero interferir en tu vida. Siempre voy a estar aquí para lo que necesites, pero es mejor que nos alejemos para siempre. Por ti. Por mí. Será lo mejor para ambos.

Pero antes del adiós, déjame decirte por última vez lo mucho que te quiero. Te amo, Grace. Siempre lo haré.



Eternamente tuyo,


miércoles, 29 de abril de 2015

Londres, 10 de agosto de 1919

Querido Michael,

Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que hablamos, amigo mío. Espero que todo vaya bien por Detroit. Supongo que la señorita Gavrílova te dio la noticia: estoy prometido. Como te imaginarás, no ha sido un amor a primera vista. Pero la situación es la que es y la familia de Grace, mi prometida, es buena gente, así que no pude negarme. Ella es encantadora e inteligente, aunque nunca será como mi Elizabeth, a la que echo mucho de menos. Michael, no sé si volveré a tener noticias de ella. Confío en que se encuentre bien y sea feliz. Mis padres no lo dicen, pero Grace les agrada más. Sin embargo, me duele que en el fondo todo sea por los intereses de nuestro matrimonio. Y perdóname, no era mi intención hablar de los detalles tristes. 

La boda parece que ha alegrado a todo el mundo. Grace y su madre se están ocupando de la mayor parte de la organización. No sé cuando se llevará a cabo, pero ten por seguro que estás invitado. Espero que el trabajo te permita venir. Thomas y Hugh están encantados con la idea de organizar una reunión de las suyas antes de la boda. Y mi hermano Rupert no hace otra cosa que animarlos. ¿Puedes creerlo? El soso de Rupert aliado con Thomas y Hugh... Sin duda, una muestra más de lo que han cambiado las cosas por aquí.

Qué ganas tengo de saber de ti. El único amigo sensato que tengo y vive al otro lado del Atlántico. Saluda a la señorita Gavrílova de mi parte. Fue un placer conocerla y poder ayudarla. Cuídala, Michael, y cuídate tú.

Tu amigo,

martes, 28 de abril de 2015

Detroit, 2 de agosto de 1919

Katenka, hermana mía,

Ni siquiera sé si te llegará esta carta, cuándo o cómo.
Espero que tú y nuestros padres estéis bien, a pesar de las noticias que llegan.
Yo estoy bien, he conseguido llegar a Estados Unidos, a pesar de que el viaje fue difícil y ha durado casi dos años. Tuve que viajar por el norte, de Moscú al Báltico, por el mar del Norte hasta Inglaterra. La ruta continental era imposible, demasiado peligro y desolación. Mi camino no fue tan tortuoso, pero el horror de la guerra se deja notar en todas partes y como enfermera, me sentía obligada a ayudar donde pudiera, de ahí la demora.

Si el destino no hubiera puesto a mi buen amigo Atticus en mi camino, no sé cómo lo habría conseguido. Con sus contactos me facilitó las visas, me acogió en su casa un mes hasta que pude embarcar a Nueva York (ahí conocí a su prometida, Grace, una criatura encantadora) y me recomendó a su amigo, el dr. Sterling, con el que ahora trabajo en la ciudad de Detroit y que me ayudó a encontrar un pequeño y acogedor piso.

La ciudad me recuerda un poco a nuestro Volgogrado, también hay muchísimas fábricas y es muy bulliciosa, pero como está al norte del país, al lado de los Grandes Lagos (sí, se llaman así: estos americanos son tan ostentosos...), es fría y húmeda, como cuando vivíamos en Kazán con el tío Ilya.
Espero que esté bien, siempre fue un poco excéntrico, pero nos hacía reír tanto...
Seguro que está encantado con las nuevas ideas revolucionarias, a pesar del alto precio pagado por ambos bandos...

Soy ejemplo de ello y tú, Katenka, lo sabes mejor que nadie: a pesar de la inmensidad de nuestra patria, siempre tuve el anhelo de volar fuera. Ya de pequeña me quedé con en apodo de Varuschka, extranjera, pero lo llevo con orgullo y lo siento tan mío como el mío propio.
Por eso no podía quedarme, mis ideas y afinidad por países como Inglaterra o Estados Unidos eran un peligro para mí misma y para vosotros frente a las de este nuevo orden.

Cuidad unos de otros y acordáos de mí como yo me acuerdo de vosotros.

Os quiere, Alina Gavrílova 
(vuestra Varuschka)
Londres, 16 de julio de 1919

Querido Roderick,

Recibir tu carta ha sido lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo. Aunque, debo confesarte que, después de tanto tiempo, no esperaba volver a recibir noticias tuyas. Ya me temía lo peor. ¡Oh, Dios mío Roderich! Llegué a pensar que... no me atrevo ni a escribirlo, solo de volver a pensarlo se me revuelve todo.

Roderick, nunca he dejado de quererte, ni de pensar en ti. Todos y cada uno de los días en que hemos estado separados. Pero me temo que finalmente me dejé vencer. He guardado en secreto el colgante que me regalaste y cada noche, antes de irme a dormir lo he contemplado para recordar lo más grande que he sentido nunca por nadie. Lo hice hasta la noche en que mis padres anunciaron mi compromiso con Atticus. Roderick, contarte esto es muy difícil para mí. Pero debes saber que lo nuestro no puede ser. Mi familia se quedó muy trastocada con la guerra y mi padre creyó oportuno que lo mejor era casarme con algún noble muchacho con posibles para ayudar a levantar de nuevo la empresa de mi familia.

Roderick, te amo. Nunca amaré a otro como a ti. Pero Atticus es bueno conmigo y es el único capaz de ayudarnos y cuando pensé que tú habías muerto... terminé aceptando.

Solo te pido que seas feliz. Que encuentres una muchacha que te respete siempre, hasta en los peores casos. Yo no he sido capaz y aunque sé que me guardarás rencor, deseo que algún día puedas perdonarme.

Atentamente,


domingo, 26 de abril de 2015

Alemania, 30 de junio de 1919

Querida Grace,

Las noticias de esta semana son estupendas: por fin se ha firmado el Tratado de Versalles. Dentro de poco podremos vernos de nuevo. Después de tanto tiempo estoy deseando volver a abrazarte. No ha podido separarnos una guerra, ni lo hará nada. Nuestro secreto sigue a salvo. Mis padres han intentado casarme con la hija de los Niemann, no quise ser descortés con ella, pero por supuesto que rechacé la unión. Grace, es una muchacha encantadora y estoy seguro que de no haber estado enamorado de ti hubiese aceptado, pero contigo ninguna puede compararse. Qué difíciles han sido estos años, Dios mío, pero por fin la ansiada paz ha llegado.
Estoy seguro de que a ti también te han impuesto matrimonio con alguien de buena familia, pero sé que has respetado nuestra promesa. 

¿Qué dirá la gente? La única hija de una de las familias más importantes de Inglaterra enamorada de un alemán... Siento la tesitura en la que te encuentras por mí, pero sé que nuestro amor es fuerte y lo venceremos.

Sé que recibirás esta carta pasadas varias semanas, pero quiero que sea la primera que leas. 
Estoy ansioso por saber de ti.

Siempre tuyo,