Las cartas de este blog cuentan una historia. Para comenzarla, debes dirigirte a la primera entrada.

Páginas

martes, 28 de abril de 2015

Detroit, 2 de agosto de 1919

Katenka, hermana mía,

Ni siquiera sé si te llegará esta carta, cuándo o cómo.
Espero que tú y nuestros padres estéis bien, a pesar de las noticias que llegan.
Yo estoy bien, he conseguido llegar a Estados Unidos, a pesar de que el viaje fue difícil y ha durado casi dos años. Tuve que viajar por el norte, de Moscú al Báltico, por el mar del Norte hasta Inglaterra. La ruta continental era imposible, demasiado peligro y desolación. Mi camino no fue tan tortuoso, pero el horror de la guerra se deja notar en todas partes y como enfermera, me sentía obligada a ayudar donde pudiera, de ahí la demora.

Si el destino no hubiera puesto a mi buen amigo Atticus en mi camino, no sé cómo lo habría conseguido. Con sus contactos me facilitó las visas, me acogió en su casa un mes hasta que pude embarcar a Nueva York (ahí conocí a su prometida, Grace, una criatura encantadora) y me recomendó a su amigo, el dr. Sterling, con el que ahora trabajo en la ciudad de Detroit y que me ayudó a encontrar un pequeño y acogedor piso.

La ciudad me recuerda un poco a nuestro Volgogrado, también hay muchísimas fábricas y es muy bulliciosa, pero como está al norte del país, al lado de los Grandes Lagos (sí, se llaman así: estos americanos son tan ostentosos...), es fría y húmeda, como cuando vivíamos en Kazán con el tío Ilya.
Espero que esté bien, siempre fue un poco excéntrico, pero nos hacía reír tanto...
Seguro que está encantado con las nuevas ideas revolucionarias, a pesar del alto precio pagado por ambos bandos...

Soy ejemplo de ello y tú, Katenka, lo sabes mejor que nadie: a pesar de la inmensidad de nuestra patria, siempre tuve el anhelo de volar fuera. Ya de pequeña me quedé con en apodo de Varuschka, extranjera, pero lo llevo con orgullo y lo siento tan mío como el mío propio.
Por eso no podía quedarme, mis ideas y afinidad por países como Inglaterra o Estados Unidos eran un peligro para mí misma y para vosotros frente a las de este nuevo orden.

Cuidad unos de otros y acordáos de mí como yo me acuerdo de vosotros.

Os quiere, Alina Gavrílova 
(vuestra Varuschka)

No hay comentarios:

Publicar un comentario