Chicago, 30 de marzo de 1920
Tu carta y la mención al tío de Elisabeth me fueron de gran ayuda. Cuando lo leí recé porque ese tío llevara su mismo apellido. ¿Y a que no adivinas? ¡Eureka! Di con él.
James Thompson lleva acomodado en Chicago desde hace años. Es un tipo con vista. Regenta varios locales en Chicago y le está sacando partido a esto de la Ley Seca. No le va nada mal al tipo. Me entrevisté con él hace unos días y déjame decirte que no me gusta nada. No es un caballero inglés al uso, más bien es un hombre que ha sabido adaptarse y aprovecharse de los reveses de la vida.
La buena noticia es que sabe perfectamente dónde está su sobrina. La mala es que no me dijo dónde ni quiere hacerlo. Pero mi trabajo no es sólo hablar con la gente y tengo un hilo que seguir.
La cosa se puso fea cuando insistí un poco para que me dijera algo más. De hecho falto poco para que sus matones me echaran del local.
Sí me dijo algo: Elisabeth está huyendo de alguien de Londres. "Ya lo ha pasado la pobre bastante mal", fueron sus palabras. ¿De quién puede huir y por qué?
No tardaré mucho en escribirle y espero que sea para decirle que la he encontrado. Voy a merodear por los locales del señor Thompson, algo sacaré. Y una vez la encuentre pienso saber por qué se fue así de Londres. Tendrás todas tus repuestas, Crawley.
Me despido atentamente,
Scott Manley