Nueva York, 30 de junio de 1920
Querido Atticus:
Después de una larga travesía, por fin llegué a Estados Unidos hace un par de días, pero he sido incapaz de ponerme frente al papel hasta hoy. El cambio de horario, de aires y de clima me tenían atontada, pero hoy por fin me encuentro bien. De momento estoy en la pensión de la que tus amigos te habían hablado, aunque espero poder encontrar un trabajo pronto que me permita mudarme.
Sin toda tu ayuda, no habría sido capaz de llegar hasta aquí. Gracias por el dinero que me prestaste. Te lo devolveré en cuanto pueda, no dudes que parte de mi futuro sueldo estará destinado a devolverte cada penique. Pero más que el dinero, agradezco tu discreción para evitar que mi familia se enterara de lo que tramaba y de tu apoyo cuando más sola me sentía. Me alegro que poco a poco parezcas perdonarme por mis errores del pasado y no dudes que me tienes ahí para todo lo que pueda ayudarte.
Un afectuoso saludo,
Grace
No hay comentarios:
Publicar un comentario