Nueva York, 5 de agosto de 1920
Estimado Scott,
Espero que esté usted bien. Han pasado varios meses desde su última carta y mi preocupación va en aumento.
Espero que esté usted bien. Han pasado varios meses desde su última carta y mi preocupación va en aumento.
Como
podrá observar por mi dirección actual, dejé Londres hace tiempo.
Nueva York es muy diferente, pero me ha venido bien cambiar de aires.
Pese a la situación de crisis en la que se encuentra el país y el
incremento del desempleo, he tenido suerte. Los conocimientos sobre
finanzas que adquirí gracias a la testarudez de mi padre me han
ayudado a abrirme camino en la gran ciudad.
Y
no solo estoy feliz en ese sentido. Vivir aquí me permite visitar a
menudo a dos de los pilares más importantes de mi vida ahora mismo:
Grace y Alina. Algún día le hablaré de ellas mientras tomamos un
café o disfrutamos de la buena música del Cotton Club.
Podría
parecer que mi nueva vida ha eclipsado el asunto para el que le
contraté, pero no es así.
Desde
que mencionó en su carta que Elisabeth huyó de alguien, cada día
me pregunto quién es la persona que le pudo causar tal sufrimiento…
Incluso delante de mis narices.
¿Usted
cree que debería hablar con mi hermano Rupert? Al fin y al cabo es
quien guardaba aquella maldita nota.
Ojalá
esta carta llegue a sus manos y pueda resolver la cuestión que tanto
me atormenta. Una vez más, espero que se encuentre bien.
Atentamente,
Atticus
Crawley
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