4 de febrero de 1920
En efecto, tu carta me ha sorprendido
mucho y estoy intrigado, pues creo que no tenemos ningún asunto pendiente. Nuestros últimos encuentros fueron difíciles, es cierto,
pero prefiero recordar los buenos momentos y en honor a ellos no te negaré nunca mi ayuda. Desafortunadamente, no me encuentro en Londres
debido a un inesperado acontecimiento y me es imposible acudir a la cita en el teatro. Tu carta ha llegado a mis
manos gracias a alguien de confianza que tengo en la casa familiar.
La única solución que se me ocurre es
que envíes una carta a casa y la persona de la que te he hablado me
la hará llegar. Supongo que te resultará extraño que no te dé mi
actual dirección... Simplemente no deseo que los asuntos que me
ocupan ahora mismo lleguen a oídos de mi familia, que creen que
necesitaba unas vacaciones después de lo ocurrido con nuestro
enlace. Por favor, no tardes en contestar, pronto me aventuraré a cruzar el océano y me gustaría poder ayudarte antes de irme.
No me despido sin mostrar mi
preocupación sobre lo que me cuentas de ese “espía” que te
sigue día y noche, aunque, por otro lado, era algo de esperar
conociendo a tu madre. Ojalá no se convierta en un problema
mayor.
Espero tu respuesta,
Atticus.
No hay comentarios:
Publicar un comentario