Londres, 2 de marzo de 1920
Tenías razón. No nos queda ninguna cosa pendiente. Recurrí a ti porque no sabía a quien acudir. Fue otra vez la Grace egoísta quien mandó esa carta. Pero se acabó, Atticus. No quiero ser ser esa persona nunca más. Ya no es necesario que te pida ayuda. Una ayuda que, por cierto, no tenías por qué prestarme. Precisamente se trataba de echarme una mano para cruzar el océano. Finalmente veo que serás tú quien lo haga. Sólo espero que sea cual sea tu propósito, te lleve a la felicidad. Estas últimas semanas no he dejado de pensar en los últimos años y en todo lo que nos ha pasado. más bien, en todo lo que hemos hecho que nos pasara. Siento que mis decisiones te arrastraran a ti y te causaran dolor. En ese momento, sólo tenía ojos para mí y mis sentimientos.
No puedo decir que me haya gustado aprender esto a base de los golpes dados y recibidos, pero al menos creo que ahora podré ser alguien menos egoísta.
Te lo voy a contar yo, porque quizá han llegado a tus oídos los rumores. Aunque mi familia se haya encargado de intentar taparlos, al final todo se sabe en las altas esferas. Atticus, sin entrar en detalles, sufrí un aborto. No como consecuencia de ello, pero sí de mi actitud posterior, decidí que había llegado la hora de poner fin a mi relación con Roderick. No pienses que te cuento todo esto para darte pena o para intentar atraerte de alguna forma.Lo que ha pasado, ha sido culpa mía. Te lo cuento porque quiero darte un consejo. No temas nunca, no aceptes lo que te impongan, ni siquiera lo que tú mismo te impongas porque creas que es lo adecuado. Y ama. Pero ama bien, con todo el corazón y dejándote llevar. No cometas mis errores.
Con esta carta, me despido. A pesar de no pedirte ya nada en ella, creí conveniente contestarte para cerrar este círculo. Quizá en unos años nuestros caminos se vuelvan a cruzar y nos encotnremos con un Atticus y una Grace que por fin están en paz. Gracias por todo. Se feliz.
Grace
No hay comentarios:
Publicar un comentario