Londres, 2 de febrero de 1920
Querido Roderick:
Probablemente hayas pasado ya de la preocupación al enfado por no haber sabido de mí en todo este tiempo. No he dejado de pensar en ti ni un solo instante, no pienses que me he arrepentido de nuestra decisión. Quiero estar contigo, quiero que, por fin, podamos ser marido y mujer y no tener que responder ante nadie más. He tenido que reunir muchas fuerzas y valor para, por fin escribirte. No temas, querido, estoy haciendo todo lo posible para reunirme contigo de una vez por todas, pero debes ser paciente. Pronto estaremos juntos y entenderás todo lo que ha pasado.
Te sigue amando, y lo hará siempre
Grace
No hay comentarios:
Publicar un comentario