Las cartas de este blog cuentan una historia. Para comenzarla, debes dirigirte a la primera entrada.

Páginas

jueves, 2 de junio de 2016

Londres, 1 de febrero de 1920
Querida Alina:
Aunque haya pasado ya un mes desde que inauguramos año, yo todavía no he tenido la ocasión de desearte uno muy feliz. Sabía que podía confiar en ti al hablarte de mi ruptura con Atticus. Aunque no nos hemos vuelto a ver desde que quedamos para hablar, sé que Atticus empieza a mover hilos. El tiempo comprometidos y los círculos por donde nos movemos, me han permitido saber que andaba nervioso. Todo el mundo me culpaba a mí, aunque nadie, salvo mis padres, me lo digan directamente. Pero yo sé que Atticus anda tramando algo que nada tiene que ver conmigo. Ojalá todo le salga bien. En nuestro último encuentro comprobé que, aunque como matrimonio habríamos fracasado, es mucho el aprecio que siento por él y espero que algún día hasta podamos ser amigos.
Leo que tú sí forjas nuevas amistades. Lo cierto es que me encanta leer que Lillian te ayuda tanto y que en ella has encontrado el necesario apoyo que necesitas. No dudo de la belleza de tu amiga, pero créeme que tú no puedes quedarte atrás. Cuando llegaste, llenaste todo de un encanto que poca gente tiene. Y no hablo sólo de tu físico. Hablo también de que irradias buenas sensaciones y paz. Alina, los días que pasamos juntas para mí fueron una suerte de bendición en ese sentido. Parece que te esté escribiendo un amante y se me escapa una risilla al releer todo esto. Pero quería que supieras eso, para que nunca te sientas menos que nadie y menos ahora que necesitas ser más fuerte que nunca. En cuanto a lo demás, disfruta y déjate llevar. No estás en Volgogrado, como dices, y ese largo viaje que emprendiste no fue más que para poder ser tú misma.
Igual te preguntas por qué he tardado tanto en escribir, cuando hace días que recibí tu carta, y por qué el remite sigue siendo el mismo de siempre. Alina, lo que te voy a contar no es fácil, pero creo que como enfermera, mujer y, sobre todo, amiga, eres la que mejor me va a entender. He estado un par de semanas ausente y apartada de todo, aislada en nuestra casa de campo. La versión oficial es que me encontraba enferma y necesitaba reposo. Sólo mi madre y mi  hermana mayor saben la verdad. Ahora tú también lo sabrás. Sufrí un aborto bastante estrepitoso y perdí al hijo que esperaba de Roderick.
En Navidad fui consciente de que tenía una falta y hacía apenas un mes de nuestro encuentro. Sin embargo, no quise contarle nada a él, confiaba en que pronto estaríamos juntos y podría decírselo en persona. Pero nada ha salido como esperaba y esto, además de minarme física y anímicamente, lo ha complicado todo. Mi madre prefiere no hablar del tema, pero sé que en estos momentos me repudia. Tengo miedo de que piense que Atticus era el padre y tome algún tipo de medida errónea. Creo que debería hablar con él, pero no sé cómo hacerlo. Y por otro lado está Roderick, al que ni me he atrevido a escribir. ¿Qué podría decirle? ¿Cómo le explico el motivo por el que todavía no he podido viajar cuando apenas me atrevo a pensar en ello?
Espero que para cuando recibas esta carta, haya encontrado todas las respuestas.

Te desea lo mejor,

Tu amiga Grace

No hay comentarios:

Publicar un comentario