Chicago, 20 de enero de 1920
Mi amada Grace:
Han sido dos semanas muy duras, viajando en un barco junto con muchas otras personas que intentaban escapar de las penurias de la vieja Europa. Pero al fin lo he logrado, aunque haya descubierto que me marean los barcos. Llevo ya dos días aquí. He esperado para escribirte porque tuve ciertos problemas con la casera que me renta el apartamento. Al parecer al verme en persona no le inspiré la suficiente confianza. Aunque lo pude solucionar todo y finalmente aquí estoy. Está será mi dirección.
Aún no he podido ver la ciudad demasiado bien, han sido dos días algo caóticos. Pero todo es tan diferente... Lo noté desde que puse un pie en tierra. Parece que nos lleven años de adelanto. Es aquí, y en sólo dos días, donde me he dado cuenta del daño que nos ha hecho esta absurda guerra. Europa ha perdido mucho por el camino y eso me entristece...
Como te decía, aquí cada uno tiene su vida y nadie está tan pendiente de lo que hace cada uno. Es un alivio, aquí podremos ser felices por fin. Nadie nos mirará mal por ser alemán e inglesa y nadie sabrá nuestra historia. Una nueva vida, la cual nos merecemos mi amor.
Como te dije en mi anterior carta, necesito que me cuentes lo que pasó entre Atticus y tú el día que os visteis. Estoy en un sin vivir, me duele haberle hecho este daño a mi mejor amigo. Aquel día que nos vio, noté en su mirada algo muy triste. Me apena verlo así.
En cuanto a nosotros: ya sabes dónde vivo. Espero que puedas solucionarlo todo pronto para que puedas venir cuanto antes. Estoy ansioso por reunirme contigo de nuevo. Quiero hacerte mía cada noche, Grace. Sueño con ello cada día. Al fin vas a ser mi esposa.
Me despido ya, mi amor. Espero recibir pronto noticias tuyas.
Siempre tuyo,
Roderick
No hay comentarios:
Publicar un comentario