Volgogrado, 25 de septiembre de 1919
Nuestra pequeña Varuschka,
Hemos esperado tanto tiempo noticias tuyas. Qué difícil ha sido ver pasar los días sin saber cómo y dónde estabas. ¡Qué alegría que estés sana y salva! Aunque sea tan lejos. Mamá, papá y yo nos alegramos de que hayas encontrado amigos como ese inglés del que hablas, su prometida o el doctor con el que trabajas. A pesar de todo, queda gente buena en el mundo y es un consuelo.
La situación aquí es complicada. Supongo que estarás informada sobre la guerra civil y el papel tan importante que ha tenido nuestra ciudad. Así que, me ahorraré detalles porque no quiero que esta carta sea triste. Sólo puedo decir que, afortunadamente, en casa estamos todos bien. Por supuesto, el ambiente de la ciudad es más frío y gris que de costumbre, pero confío en que con el tiempo será diferente.
Me alegra que hayas mencionado al tío Ilya. Hace muy poco, tuvimos noticias desde Kazán. Imaginaste bien al pensar que está encantando. En su carta, nos contaba que está bien, que no quiere que nos preocupemos. "Todo irá bien ahora", decía. También hablaba de hacernos una visita, pero no nos hacemos muchas ilusiones porque las cosas todavía son difíciles.
Alina, nuestra Varushcka, estamos muy felices y orgullos de ti, de que hayas conseguido lo que querías. ¡Qué gran enfermera debes ser! Ojalá pudiéramos viajar para verte, pero sabes como yo que, aunque fuese fácil, nuestros padres están mayores y éste, con un nuevo orden o sin él, es su hogar.
Te deseamos la mayor de las suertes y esperamos saber de ti pronto.
No te olvidamos y te queremos,
Katenka, mamá y papá
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