Las cartas de este blog cuentan una historia. Para comenzarla, debes dirigirte a la primera entrada.

Páginas

miércoles, 27 de abril de 2016

Berlín, 5 de noviembre de 1919


Estimada Grace:

Hoy por fin he decidido escribirte. Llevaba días retrasando el momento porque no me sentía con fuerzas. Pero hoy he sacado el valor que me caracteriza, y no sólo para contestarte. Voy a hacer algo arriesgado, más tarde te contaré qué estoy tramando.

Respecto a tu pregunta: estoy bien. Es cierto que Alemania está desolada. Mi familia ha perdido mucho, pero, gracias a Dios, no nos falta nada. Esta guerra no me ha quitado nada. La guerra del amor sí.

Grace, llevo semanas pensando, dándole vueltas... ¿Recuerdas a Emily, la hija de los Niemann? Te hablé de ella. De que nuestros padres querían nuestro compromiso. Realmente es una chica muy bella y más de una vez he pensado aceptar. Es una chica alegre. Sus padres celebraron una fiesta hace unas semanas. Bien sé que no es momento para fiestas, pero es una de las familias más importantes de Alemania y la guerra no ha trastocado su opulencia. Pues bien, estuvimos bailando casi toda la noche, incluso salimos a la terraza a solas. Es una chica muy inteligente, su madurez me asombró. Me habló de cómo se había sentido estos últimos años. Su madre no paraba de decirle que todos esos acontecimientos acabarían por arruinarle un buen matrimonio. Y Emily sólo pensaba en los horrores que otros estaban viviendo, no le importaba casarse o no. 
Es muy buena chica. En algún momento me robó un delicado beso, no fue para nada un acto de una mujer descocada, fue algo muy tierno y dulce. Con mucho respeto le dije que seguía pensando lo mismo y ella, algo afligida, regresó al salón.
No obstante, ese beso me hizo preguntarme si estoy haciendo lo correcto. Si sirve de algo guardarte un duelo.

He pensado mucho, Grace, mucho. Y al final he tomado una decisión. Creo que es la acertada. Dentro de un par de semanas viajaré a Londres. Quizás cuando estés leyendo estas líneas yo ya haya llegado.
Necesito verte cara a cara y que me digas que ya no sientes nada por mí. Y si sigues sintiendo, te llevaré conmigo a algún país donde podamos empezar una vida juntos de cero.

Sigo loco por ti, Grace. Estoy deseando verte.

Eternamente tuyo,

No hay comentarios:

Publicar un comentario