Dublín, 23 de diciembre de 1919
Mi amada Grace:
Acabo de recibir tu carta. No te preocupes por mí, mi amor. Es cierto que las cosas aquí están complicadas, pero sólo estoy de paso, no me sucederá nada.
El IRA está haciendo estragos, están ocupando muchas propiedades privadas. Menos mal que Gran Bretaña está empezando a hacer algo al respecto.
Pero no dejemos que esta otra guerra enturbie nuestro amor. Saldré para Chicago el día dos de enero. Si me escribes no recibiré tu misiva, espera a que yo lo haga desde allí. Y no desesperes, mi amada. Quizás pueda escribirte dentro de un mes o mes y medio. El viaje será largo pero valdrá la pena.
Lo que me apena realmente es no poder pasar estas fechas tan señaladas a tu lado. La melancolía empieza a invadirme. Sólo espero poder evitar la tentación de volver a coger la botella. No quiero volver a aquello.
Grace, sé fuerte. Ambos tenemos que serlo.
En cuanto recibas mi próxima carta, por favor, no demores en contestarme. Necesito saber qué tal te fue con Atticus. Porque necesito despedirme de él y lo haré de una forma u otra en base a vuestro encuentro.
Me despido ya, mi amada.
Te añoro, hoy y siempre.
Roderick
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