Las cartas de este blog cuentan una historia. Para comenzarla, debes dirigirte a la primera entrada.

Páginas

miércoles, 4 de mayo de 2016

Londres, 15 de noviembre de 1919
Amado Roderick:

No sé si leerás esta carta, porque desconozco si vas a ser fiel a tus planes o te has parado a sopesar un poco. Como te conozco lo suficiente, creo que después de ese arrebato, te pararías a pensarlo en frío y desecharías la idea que me comentabas en tu última carta. 

Y, precisamente porque te conozco, también sé que estás esperando mi aprobación para poder seguir con tu plan. Ésta es mi respuesta: Ven. Puedo reunir el dinero suficiente, incluso sabría cómo conseguir documentación falsa para que comencemos una nueva vida juntos, lejos de este odio entre nuestras familias, amigos y países. Pero no seas imprudente. Debemos planearlo todo con cuidado. Yo no puedo levantar sospechas aquí, sabes lo fácil que sería para mi familia alejarme aún más de ti si descubren lo que tengo en mente. Por otra parte, estoy prometida, sería una imprudencia por mi parte desaparecer sin más, imagino que mi  futuro esposo me buscaría hasta dar conmigo. Y créeme, tiene contactos y capital suficiente como para hacerlo. Por eso debo aparentar normalidad hasta que consigamos que llegues hasta mí. 

Roderick, sé que lo que hice está muy mal, que me dejé llevar por mi familia y por lo que se se suponía que era lo correcto. Pero estos meses sin ti han sido una larga agonía. Sabía que no podría olvidarte, pero pensé que quizá podría mitigar ese dolor con otra persona . La confirmación de mis sospechas fue tu última carta. Conforme avanzaban las líneas creía que ibas a contarme que Emily y tú os ibais a casar. Casi desfallezco imaginado que no era yo a la que llevabas al altar y que a mí  me llevaría alguien a quien he engañado, como hice contigo al tratar de convencerte de que eso era lo mejor. Porque sobre todo, me he engañado a mí y eso iba a acabar conmigo y todo lo que tenía alrededor. Incluído lo que más quiero, tú. 

Te enviaré más información. No olvides no escribir el remite en tus cartas, por suerte yo encontré esta, pero no quisiera que fuese mi madre la que lo hiciera. 

Se despide, la que te ama: 

No hay comentarios:

Publicar un comentario