Volgogrado, 1 de noviembre de 1919
Qué alegría me da leer sobre tu nueva vida y saber que no
estás sola. Me encantaría estar ahí e ir al cine contigo.
Y espero que tú no vuelvas sola a casa ninguna noche, ¡qué valiente es esa
chica! Tal y como está el mundo nunca se sabe. Aunque allí todo debe ser diferente.
Nuestra madre se ha puesto muy contenta cuando le he dicho
que estás aprendiendo mucho gracias al Dr. Sterling. Debe ser un buen hombre.
Si le hubiese leído a mamá lo que me cuentas sobre sus sentimientos, no
tardaría un segundo en decir que deberías pensar en casarte con él, ya la conoces.
Todavía me acuerdo cuando Andrey te regalo aquel libro y en casa ya estaban
preguntándose cuándo te iba a pedir la mano…
Por mi parte, creo que de momento debes mantener las cosas
como están, más aún si el doctor no te dice nada. Si algún día lo hiciera, lo
justo es que seas sincera, pues un hombre como él lo entenderá y no mezclará el
trabajo con lo personal. Estoy segura de ello.
Y tengo algo que contarte... Nikolay, un amigo del tío Ilya,
ha venido con su hijo Anton a Volgogrado. Según nos han dicho es por cuestiones
laborales. Bueno, cómo decirlo, Anton es lo mejor que nos ha pasado en mucho
tiempo. Es tan atento y nos ayuda tanto en casa. No depende de él, pero ojalá
no se vaya pronto. Además, le gusta tanto leer como a mí y es agradable hablar
con él sobre literatura. Te caería muy bien.
Mamá me llama desde la cocina para que le ayude, así que voy a acabar la carta aquí. Últimamente no
se encuentra muy bien y casi todas las tareas las hacemos entre Anton y yo. El
que está hecho un roble es papá, pero cuando está en casa se pasa el día en el
sótano arreglando aparatos que encuentra, no se le ocurrirá a él pelar una patata.
Te echamos de menos y te mandamos un abrazo. Anton dice que de su parte también porque es como si ya te conociera después
de tanto oírnos hablar de ti.
Escribe pronto,tu hermana que te quiere,
No hay comentarios:
Publicar un comentario