Dublín, 30 de noviembre de 1919
Mi amada Grace:
Ya he llegado a Irlanda. Estoy tan emocionado...
Todavía guardo grabada en mi piel la noche del 17 de noviembre, cada caricia y cada beso tuyo. Sólo de recordarlo... Qué feliz me haces mi hermosa Grace.
El plan sigue en pie tal y como lo hablamos: en dos semanas partiré a Chicago y te daré el tiempo necesario para que dejes todo en orden. Mientras nos iremos comunicando por carta. Cuando esté allí te mandaré mi nueva dirección para que me tengas al tanto de todo.
Sé que fue una locura lo que hicimos aquella noche. Pero bueno, de sobra sabes que la carta que me escribiste dos días antes no llegó a mis manos. Quizás la haya leído mi madre. No te preocupes, si es así me lo dirá y podré explicarle. En ella puedo confiar.
Aun siendo una locura, dime que no fue la mejor noche de tu vida. Recuerdo cada instante: llovía a mares. Tu ama de llaves no supo quién era cuando le dije que te mandara llamar. Y tú saliste corriendo hacia la puerta con aquel paraguas que terminó perdido en aquel hostal al que fuimos más tarde. Deberías haberte visto la cara cuando te cogí por la cintura y te di la vuelta para que me miraras. No podías creerlo y menos aún podías creer aquel beso tan largo y apasionado que nos dimos. Te pilló todo tan de sorpresa...
Mi Grace... Claro, que fue una locura, pero lo había planeado todo para que fuera la mejor noche de nuestras vidas. Nos la merecíamos.
Un coche nos esperaba en la puerta. Apenas hablamos nada y ya estaba estirando de ti para llevarte hacia él. Durante el trayecto nos pusimos al día de todo entre beso y beso. Y la parte del hostal me la reservo porque escrito en un mero papel no le haría justicia a la realidad.
Perdona, mi amor. Necesitaba contarlo y eres la única a la que se lo puedo contar aunque sepas de sobra cada detalle.
Estoy ansioso de volver a verte, no sabes cuánto.
Sé lo angustiada que estás por Atticus. Yo también, no olvides que es mi mejor amigo, pero en la guerra y el amor todo se vale y yo ya he sufrido mucho en esta guerra. Ahora me toca ganar.
Siempre tuyo,
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